10/16/11

Cómodos Anonimatos


Pareciera que la época marca el deseo de todos por ser total y completamente anónimos.

 Entre filtros de privacidad de redes sociales y lugares en los que nos escondemos día
con día para no revelar lo que hay debajo de esa hoja de parra que llevamos delante del corazón
 (porque claro está que en estos días es más inmoral e imperdonable el mostrar los sentimientos que el posterior).

Leía yo las prensas virtuales de una conocida bloggera (a quién le he tomado afecto recientemente) quien justamente,  habla de la libertad de ser anónimo y poder decir lo que le viene en gana mientras sea cobijada por esa luz que da la pantalla  y el leve destello de los LEDs de un ruteador. Ciertamente tiene un punto. ¡Qué cómodo debe ser el poder decir las cosas sin tapujos de ninguna índole! Ser transmisor o salvoconducto del corazón para decir lo que quiere el ID y no anteponerle los juicios de nuestras bajas moralidades (¿quién podría decirme hoy en día que su moral es más que eso?).

La idea es, que si bien el anonimato nos proporciona ese confort, me llega la duda por saber si es en verdad el hecho de querer ser anónimos o simplemente querer huir de la responsabilidad y por consecuencia de las reacciones de lo que decimos, como una asquerosa ley Newtoniana de la que nadie puede escapar.

¿Por qué no ser libre simplemente para ser alcantarillado emocional y dejar por una vez en nuestras vidas darnos rienda suelta al sistema límbico sin los tapujos de los lóbulos frontales?
Me encantaría probar la crudeza de las palabras que se antojan como al mezcal: derecho y con aires de “drano” que va limpiando a su paso el deseo, pero que deja la estela de dudas que vienen del “¿y ahora, qué?”.  Que viene implacable cada que le damos paso sin aduanas al sentimiento.

Quiero ser anónimo, pero no para ocultarme, sino para que por una vez, tenga por frente el corazón y por detrás la daga de saberme imbécil por revelar demasiado en poco tiempo.

A fin de cuentas, ¿quién no desea al amante crudo, desquebrajado, falto de sienes, que bota al corazón a bocanadas como un mal veneno que le quema los adentros?

Yo sí, pero solo por hoy.

Sólo por esta noche.

3/27/11

Referencias al Mar.


Es sólo que tal vez todos  estamos tan solos como el mar abierto, donde no se encuentra nada más que uno mismo, o tal vez que todos en nuestro propio océano, estamos desesperados por echarnos a alguna playa. Por ser un minuto parte de la arena estoica y no del movimiento interminable, que si bien es la esencia misma, igual termina por hacer vomitar a los que se atreven a montarlo. 

De pronto se me ocurre, que seamos todos arena; de mares ajenos, de modos extraños, pero todos hechos de  granos, que son cada pedazo de nosotros. 

Por eso las referencias al mar,  que como  las botellas que se le lanzan, buscan por encima de todo, desesperadas, un dueño. 

Por eso las llamadas interminables al vacío, por eso las horas parado delante de la inmensidad. Por eso tú, y por eso yo. Por eso regresamos siempre al mar, porque eso somos, y de lo que somos es de lo que se han construido las paredes del hogar. 

Nada más tétrico que el mar de noche. Nada más misterioso. Nada más ajeno y  sin embargo, nada más familiar que estar aquí parado, delante del mismo océano que me amenaza con devorarme, entero,  vulnerable ,endeble ;maleable…en tierra firme.

5/26/10

El Hueco que Dejaron Los Sueños

Todos los días nos enfrentamos a diferentes circunstancias que ponen a prueba el material del que estamos hechos, nuestra fibra moral, intelectual y demás componentes.

Si bien estos “retos” como algunos aman de más llamarlos, son parte del paseo diario que es vivir, no son en sí ellos mismos los que nos hacen lo que somos. Bien podrían ser lo que nos moldea en muchos casos a ser más de tal o cual manera, pero a ciencia cierta ,eso que somos, es mucho más que las disyuntivas en las que somos empujados a decidir día tras día.

Lo que somos, creo yo, está más bien relacionado con el cómo salimos librados de ellas y es aquí cuando sucede una de las situaciones más ampliamente sufridas por todos.

Usualmente tomaremos las decisiones que mejor se adapten a un modelo mental de lo que creemos es lo correcto , o lo que va en función de ese plan de vida que tenemos, desde el que quiere convertirse en un Yuppie con el poder económico para mangonear a los demás a su antojo, el que quiere aprender la ley del hombre para hacerse justicia a sí mismo porque este mundo no se la hace con todo lo que él merece y podría seguir y seguir en una lista interminable de “proyectos” que pueden ser mediocres o no (dependiendo de que tanto estemos dispuestos a vernos con el cristal de la auto crítica) que a fin de cuenta pueden o no, proporcionarnos aquello que desesperadamente trataremos de encontrar toda nuestra vida.

Lo que me llama la atención de esto, no es si tomamos una decisión tal o cual, sino la forma en que prácticamente de manera invariable  nos mentimos a nosotros mismos poniéndonos delante la escenografía que hemos armado en nuestra cabeza, tratando de encontrar un punto de sentido en donde no siempre lo hay, en donde tratamos de disculpar lo inexcusable mientras nos repetimos que las cosas son por algo, que las penurias que pasemos hoy el día de mañana tienen un fruto.

La realidad de la vida , es que no es así, que el esfuerzo, el sacrificio al máximo, no siempre tiene la recompensa  esperada y que lo más doloroso que puede pasar es que nos demos cuenta dentro de unos años en que miremos atrás y veamos que lo que planeamos es tan diferente a lo que tenemos hoy.

La realidad, es que nos mentimos, que nos damos paliativos y nos aferramos del placebo que son los pequeños logros que lleguemos a tener en la búsqueda de esa “visión” que más bien se parecen, cada día más a un teatro tan acartonado que imposible sería de creer, a no ser por las dosis diarias de “sueños justificados” que nos damos.

La realidad es que los sueños que tenemos en el corazón son tan diversos y tan complejos que difícilmente los comprendemos, pero que si podemos de algo estar seguros es que rara vez se parecen a lo que vivimos.
Nadie nos dijo que el que sigue sus sueños reales es el que tiene menos probabilidad de éxito a los ojos de la sociedad, pero que es el que menos tiene posibilidades de fracasar porque el verdadero éxito está en saber que todos los días no está trabajando por ese “sueño” sino que diario lo vive.

No estoy seguro de que es lo que en esta vida vale la pena, pero lo que sé, es que hay humanidad de más en ese momento en que mandamos todo a la mierda y sabemos que lo único que importa en nuestra vana existencia humana es llenarnos el corazón.

Todo lo demás, está de más.

4/27/10

De la Etiqueta y Urbanidad A Twitter y Facebook


Comúnmente confundimos el derecho que tenemos a la libre opinión con el sentirnos poseedores del
dedo de Dios para reglamentar y someter a juicio a los que nos rodean.

Me vienen a la cabeza dos ejemplos muy claros. Las redes sociales mas importantes del momento: Twitter y Facebook.

Al parecer existe o al menos se está cocinando, un tipo de código no escrito de como comportarse, que decir, que hacer, que no compartir. Curiosamente, en el caso particular de Twitter, esta red fue creada sin otro afán mas que el de contestar la misma pregunta que le brindó su primer slogan "What are you doing?".

Si bien el objetivo mas básico de tener una cuenta de Twitter es ese, el contestar esa pregunta, existen diversas páginas en Internet que marcan como una total falta de "etiqueta" el compartir todo lo que hacemos.

De la misma forma, caen en la falta de etiqueta, el compartir frases fuera de contexto, como podrían ser pensamientos aleatorios que cruzan por nuestra cabeza, comunicarse con otros usuarios a modo de tener un hilo de conversación que podría llevarse en privado por medio de otras redes sociales o herramientas de comunicación, el utilizar hashtags (#) que puedan no tener sentido o no puedan ser entendidos dentro del contexto de la situación social de moda, y como estos ejemplos podría mencionar muchísimos otros.

Paradójicamente, los usuarios de las redes sociales, quienes en gran medida buscaron en ellas un medio para comunicarse y principalmente, encontrar un medio de EXPRESIÓN libre y carente de censura, hoy por hoy son los mismos que reprimen y censuran por medio de la amenaza del "unfollow" y el "unfriend" al que se atreva a trasgredir esas "reglas" que no están muy claras y que menos claro aún es el de donde vinieron.

Personalmente, creo firmemente en lineamientos que mantengan una sana retroalimentación en cualquier medio de comunicación, aunque este ideal sea probablemente tan complejo y peligroso de alcanzar por el riesgo que se  corre de caer en la censura que se antoja fascista.

Mi recomendación personal es que las redes sociales tiene esa misma característica de las "mentadas de madre", que a su vez, son como las llamadas a misa: el que quiere va y el que no quiere no.

La calidad de las redes sociales está profundamente ligada a libertad que hay en ellas, y no me refiero a la libertad del contenido, sino a la libertad primordial que tenemos de ver lo que nos de la gana.

Dejemos de un lado el compromiso social obligado de tener que "seguir" a todo aquel que conocemos o nos sigue y  seamos responsables de el contenido que leemos. El hecho de que un conocido o hasta un amigo cercano escriba en un blog, un libro o en twitter, no quiere decir que esté de acuerdo con lo que expresa y mucho menos quiere decir que tengo la obligación de leerle. En esto radica la verdadera libertad de expresión, la libertad de decir lo que queremos y la libertad que tienen los demás a no escucharnos.

La capacidad de agregar o eliminar usuarios y el contenido que con ellos llega no es ni debe ser utilizada a modo de arma, sino como lo que es, la mas importante herramienta para construir el espacio con la información que queremos ver.

La idea es: ¿Qué hacemos leyendo lo que no nos gusta?

4/12/10

En cada vida, algo de lluvia debe caer.

Hoy, en vez de crear un post, decidí compartir algo. Comparto el poema “The Rainy Day” del maestro Henry Wadsworth Longfellow, dejando a modo de postre, la reflexión de ustedes.

Anexo también encontrarán el aporte musical basado en las letras de este poema, en la interpretación del grupo Late Night Alumni.

La vida nos da días lluviosos y obscuros y grises y Wadsworth sólo nos atina decir que el destino de nuestro corazón, es el mismo que compartimos todos, que en cada vida, algo de lluvia debe caer  y que así, el sabernos conjuntos en un destino brumoso y frío nos hace sentir menos aislados, como si el compartir esa falta de color y vida, fuera en sí, la fuerza creadora de vida misma.





The Rainy Day

   
   
    The day is cold, and dark, and dreary
    It rains, and the wind is never weary;
    The vine still clings to the moldering wall,
    But at every gust the dead leaves fall,
    And the day is dark and dreary.
   
    My life is cold, and dark, and dreary;
    It rains, and the wind is never weary;
    My thoughts still cling to the mouldering Past,
    But the hopes of youth fall thick in the blast,
   And the days are dark and dreary.
   
    Be still, sad heart! and cease repining;
    Behind the clouds is the sun still shining;
    Thy fate is the common fate of all,
    Into each life some rain must fall,
    Some days must be dark and dreary.

3/26/10

El día de #Godinez

    Existió tanto en México como en Brasil una telenovela llamada “Gutierritos” (aunque en Brasil era conocida como "Gutierritos o drama dos humildes"), esta fue la segunda telenovela a gran escala en creada en el país.

En ella se retrataba la vida de un hombre que hoy más bien lo calificaríamos como un “pelele” o un “pusilánime” quien era bocabajeado por su mujer y por sus compañeros de trabajo, aunque la connotación clásica que terminó por marcar al personaje, era el de un clásico oficinista (por no decir esclavo corporativo) del que simplemente  todo al que así le viniera en gana, podía abusar y vituperar.

Todo este anecdotario me viene a la mente a raíz de un sentimiento que gracias a la red social de Twitter,  me he dado cuenta no es tan poco común y lleva ahora la marca de #Godinez.

Aparentemente, el Godínez cotidiano, es ahora el moderno empleado que eso sí, lleva  toda la idea corporativa implantada en la cabeza como un dogma, pero que sin duda siente la opresión de las largas horas en una silla, de un jefe déspota, de un ambiente laboral cáustico y todos aquellos pequeños detalles que hacen que la vida se vuelva un “hoy no me quiero levantar a trabajar”.

No pretendo decir que esto es el caso de todos lo que laboramos detrás de un monitor, en una silla que nos vende la idea de ser “ergonómica”,  obteniendo ese bronceado blancuzco que se antoja al de un pavo crudo por la luz fluorescente; sino meramente señalar el como la idea de pertenecer a una corporación multinacional (en el mejor de los casos), nos ha alejado de la vida misma.

Seguramente alguno se siente realizado con sus horarios de 8 a que el cuerpo aguante, sin embargo de ser esta la mayoría, no existiría ese sentimiento de esclavos que portan solamente un grillete económico llamado deuda, en donde tener una familia ya no es un gusto sino una preocupación por saber con que los vamos a mantener, donde un hijo no es la mayor bendición concebible sino el mayor gasto de una casa.

El maestro Confucio dijo “Haz lo que amas y no tendrás que trabajar un día en tu vida” y es el día en que yó me pregunto y es mi intención generar esa reflexión en ustedes; “¿Estoy haciendo lo que amo?” En mi caso, puedo sin dudar un segundo decir un “NO” que me retumba en todos los rincones de la cabeza.

Steve Jobs, CEO de Apple y ex CEO de Pixar, nos plantea en su “Commencement Speech” a los universitarios de Stanford en 2005, que en su caso, él se hizo a sí mismo la misma pregunta que recién planteamos y cuando la respuesta era negativa por demasiados días seguidos, él sabía que tenía que hacer un cambio.

Hoy es un buen día para plantearnos esta pregunta, simplemente porque todos los días son buenos para cuestionar nuestra propia vida y la felicidad que obtenemos de ser quienes somos.

Hoy es el día en que nos podemos preguntar, si ese “Godinez” dentro de nosotros está engrilletado por una idea en que la vida sería engancharnos a la oferta y la demanda.

La idea de todo esto no es decirles: “Tomen una caja. Guarden sus cosas en ella. Párense delante de su jefe y díganle que renuncian a su opresión para ir a buscar fortuna comiendo cocos en una playa” (aunque como nota al pie, diré que tengo el gusto de conocer a quien sí lo hizo y es una de las personas más felices que conozco). Sino meramente plantear la idea de que el hombre muere cuando ya no tiene nada que perseguir, cuando ha aceptado que su vida es así y queda con la mano abierta esperando a que le llegue la quincena, misma que tarda 15 días en llegar y 15 minutos en dejarnos.

La idea es dejar esa semilla de reflexión  en quien se deje. Es despertar de una bofetada al recién egresado que pensó que saldría a comerse el mundo, y que es hoy el “Gutierritos Godinez “

Tal vez, el día que aceptemos descaradamente que esta no es la vida como la imaginamos y decidamos que es momento de hacer un cambio, tal vez ese día será el día de “Godinez”.

Por lo pronto, dejo esta aportación esperando alguien encuentre sentido en sus palabras.

 

3/12/10

Redes Vacías

Ahora mismo que escribo esta entrada, no son los mejores  tiempos  y busco desesperadamente en la red respuestas a preguntas que no tengo muy claras. De pronto me detengo mentalmente un segundo y me doy cuenta de que estas mismas líneas nos describen a un sinnúmero de personas que creemos que  en algún lugar de sus páginas la red  tiene la respuesta al conflicto que en este momento podemos estar experimentando.
Habiendo dicho esto  como antecedente de mi no tan objetivo punto de vista del día de hoy, procedo a hacer mis observaciones sobre lo que he estado buscando y medio encontrando en la red.

Me doy cuenta de que tantos buscamos una manera de detener ciertos procesos que representan ciclos dolorosos, muchos de ellos causados por otras personas y por nosotros hacia ellas, pero en este momento me gustaría abordar específicamente el tema que nos atañe… el vacío que tenemos dentro, ¿que de eso, se trata este espacio, no?

Buscamos respuestas como un niño busca las piezas que faltan en el rompecabezas que yace en piso. Vemos un sinnúmero de posibles respuestas que no encajan siempre en esa forma compleja que tenemos que llenar a modo de que la imagen se complete.

Curiosamente, esto no es tan apartado de lo que hacemos en nuestro diario andar. Buscamos desesperadamente la respuesta a ese vacío, buscamos una pareja, alguien que sienta ese hueco también y nos vendemos la ilusión de que en alguna parte de nosotros tenemos ese pedacito que le falta a alguien y que en la inmensidad de este mundo que se achica día con día, alguien tiene la nuestra.

Los que no buscan pareja, buscan dinero, otros éxitos, otros poder… muchos más, buscan a Dios. ¿Qué de hecho, no es ese el argumento principal de TODAS las religiones para atraer nuevos adeptos? Aquella promesa de encontrar al ser que nos haga darle sentido a nuestra vida y ponga fin a nuestra soledad.
Toda esta madeja de pensamientos, de ideas que no siempre hacen sentido fueron la musa que buscaba para una entrada nueva… y en esa madeja me topé inevitablemente con el tema del 2012 y su no tan catastrófico fin del mundo.

Se lee de todo, de lo escéptico a lo más alarmista, de lo positivo a lo sarcástico; pero entre todo esto me doy cuenta de que a fin de cuentas, apostamos a un cambio, y que una gran mayoría quisiéramos apostar a un cambio DE CONSCIENCIA. Buscamos que la tierra, el tiempo, el universo, Dios o lo que sea que nos mueve, nos brinde el respiro que nosotros mismos no hemos podido. Que termine con el orden del mundo en el que está bien competir y ganar a cualquier precio, humano o monetario para conseguir lo que queremos.
Apostaríamos a un cambio en que todo sea armonía con el universo, un mundo en que apreciemos la tierra y demás ideas utópicas que hoy en día suenan más a sueño de opio que a promesa.

Esto solo lleva a la conclusión de que aún en tiempos tan complejos como los que vivimos, seguimos implorando un cambio que venga del cielo, un tapón a ese vacío, un respiro a nuestra soledad, un cambio en nuestra vida que traiga paz a esa búsqueda de nosotros mismos en otras personas.

Y la misma pregunta resuena en mi cabeza una y otra vez…

¿Qué si todo este cambio celestial no llega, ni en 2012 ni en ninguna fecha porque solo es un cambio que nos atañe a nosotros mismos?