Pareciera que la época marca el deseo de todos por ser total y completamente anónimos.Entre filtros de privacidad de redes sociales y lugares en los que nos escondemos día
con día para no revelar lo que hay debajo de esa hoja de parra que llevamos delante del corazón
(porque claro está que en estos días es más inmoral e imperdonable el mostrar los sentimientos que el posterior).
Leía yo las prensas virtuales de una conocida bloggera (a quién le he tomado afecto recientemente) quien justamente, habla de la libertad de ser anónimo y poder decir lo que le viene en gana mientras sea cobijada por esa luz que da la pantalla y el leve destello de los LEDs de un ruteador. Ciertamente tiene un punto. ¡Qué cómodo debe ser el poder decir las cosas sin tapujos de ninguna índole! Ser transmisor o salvoconducto del corazón para decir lo que quiere el ID y no anteponerle los juicios de nuestras bajas moralidades (¿quién podría decirme hoy en día que su moral es más que eso?).
La idea es, que si bien el anonimato nos proporciona ese confort, me llega la duda por saber si es en verdad el hecho de querer ser anónimos o simplemente querer huir de la responsabilidad y por consecuencia de las reacciones de lo que decimos, como una asquerosa ley Newtoniana de la que nadie puede escapar.
¿Por qué no ser libre simplemente para ser alcantarillado emocional y dejar por una vez en nuestras vidas darnos rienda suelta al sistema límbico sin los tapujos de los lóbulos frontales?
Me encantaría probar la crudeza de las palabras que se antojan como al mezcal: derecho y con aires de “drano” que va limpiando a su paso el deseo, pero que deja la estela de dudas que vienen del “¿y ahora, qué?”. Que viene implacable cada que le damos paso sin aduanas al sentimiento.
Quiero ser anónimo, pero no para ocultarme, sino para que por una vez, tenga por frente el corazón y por detrás la daga de saberme imbécil por revelar demasiado en poco tiempo.
A fin de cuentas, ¿quién no desea al amante crudo, desquebrajado, falto de sienes, que bota al corazón a bocanadas como un mal veneno que le quema los adentros?
Yo sí, pero solo por hoy.
Sólo por esta noche.


